En memoria de Rafael Guzmán Mejía
- 10 de diciembre de 2025
Rafael Guzmán Mejía
Distinguido botánico del oeste de México (24 de octubre de 1950 – 21 de mayo de 2024)
75.º aniversario de su nacimiento

Rafael Guzmán Mejía en un teosinte perenne (Zea diploperennis) trama. Imagen del archivo del Dr. Antonio Vázquez.
Por Carmen Anaya

Originario de Cihuatlán, Jalisco, Rafael Guzmán Mejía creció en la costa sur del estado, rodeado de naturaleza. Su infancia transcurrió entre los bosques y las playas de El Tamarindo, un entorno que despertó su curiosidad científica desde muy temprana edad. ¿Qué mejor laboratorio natural para un niño que descubre el mundo?
Formado como ingeniero agrícola en la Universidad de Guadalajara (1976-1980), inició su andadura en la botánica bajo la tutela de la profesora Luz María Villarreal de Puga. Desde el Instituto de Botánica de la Universidad, se especializó en taxonomía vegetal y describió más de diez nuevas especies de gramíneas.
Rafael Guzmán Mejía y Hugh H. Iltis, autores del descubrimiento del teosinte perenne. Zea diploperennis. Imagen del archivo del Dr. Antonio Vázquez.
Su nombre ganó reconocimiento internacional con el redescubrimiento del teosinte. Zea perennis, anteriormente considerada extinta (Guzmán, 1978a); el registro de Zea mexicana en Jalisco (Guzmán, 1978b); y la posterior descripción de Zea diploperennis, publicado en la revista Ciencia junto con Hugh H. Iltis y otros colaboradores (Iltis et al., 1979). Esta especie fue identificada como el antepasado vivo más antiguo del maíz, uno de los descubrimientos botánicos más importantes del siglo XX en México.
Guzmán fue el fundador de la Estación Biológica Las Joyas de la Universidad de Guadalajara y desempeñó un papel clave en la creación de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, decretada en 1987. Su trabajo impulsó programas de investigación ecológica, desarrolló materiales educativos y dirigió estudios de posgrado en ecología y conservación de la biodiversidad.
A lo largo de su carrera, junto con su esposa, Carmen Anaya, centró su atención en la ecología humana y la antropología cultural. Juntos, dedicaron años de estudio al pueblo wixárika. Es autor de Cultura del maíz, peyote, venado (2007), una obra que explora la relación entre la naturaleza y la espiritualidad en la cosmología indígena.

En la etapa final de su vida, ya jubilado, se unió al Jardín Botánico de Vallarta, donde continuó con su defensa del medio ambiente, liderando la oposición a la construcción de una presa hidroeléctrica en el río Los Horcones y promoviendo su protección legal como área natural.
Miembro fundamental del Comité de Planificación Ecológica del Plan Participativo de Gestión Ecológica Local del municipio de Puerto Vallarta, Rafael Guzmán falleció el 21 de mayo de 2024, tras una vida dedicada al conocimiento, la conservación y un profundo amor por la tierra. Varias especies de plantas, e incluso un insecto, llevan ahora su nombre, en honor a un científico que era capaz de ver en una sola semilla la historia de todo un pueblo.
Su legado de conocimientos, amor por la tierra y compromiso con la conservación perdura.
El profesor Rafael Guzmán y su esposa, Carmen Anaya, junto a un Zea perennis Planta de teosinte en el Jardín Botánico de Vallarta.
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